miércoles, 9 de agosto de 2017

GASPAR Y BALTASAR

GASPAR Y BALTASAR

ANÍBAL MALVAR
Baltasar Garzón y Gaspar Llamazares han inscrito a principios de agosto un partido político que se llama Actúa, y que nace –dicen– para situar “en primer término de la acción de gobierno la garantía de derechos y libertades, así como los principios de justicia social y democracia”. De momento no aclaran si el partido se va a presentar o no a las elecciones de 2019, como si estas dos vedettes del star-system político solo exhibieran sus cariátides macho para alegrar las primeras páginas de los infralimentados diarios estivales.

El caso es que ya tenemos un actor nuevo en el paisaje votanglero español, en el que se va convirtiendo en rareza lo de no ser emergente. Viendo a la pareja protagonista de Actúa, parece ser que esta nueva emergencia va a bascular ideológicamente entre el centro subrogado de Ciudadanos y una versión despodemizada de Podemos, sin tanta Puerta del Sol, tanto Gramsci ni tanto piojo gentrificado por los prejuicios de Celia Villalobos.

Por lo demás, añadir que al incienso y mirra de Gaspar y Baltasar solo les falta el oro de Melchor, o sea la pasta, que sin duda recibirán no solo por sus innegables talentos y trayectorias, sino porque el Ibex 35 sigue empeñado en tercerizar a Podemos tras la semi-fallida performance nudista de Ciudadanos.

Es curioso cómo la clase política e intelectual de este país se empeña en regenerar España solo a los poquitos desde la irrupción mogollonesca y revolucionaria del 15-M. Como si la regeneración consistiera en salpimentar suavemente la ensalada podrida del pasado. Al tándem Gaspar/Baltasar se le puede acusar de casi todo, menos de moderno. Son, para bien y para mal, dos egregios arquitrabes del fracaso regenerador posochentero. Garzón quiso ser ministro de Interior y de Justicia y de casi todo en el declive felipista, y Llamazares fue el médico-druida que administró la última pócima letal al comunismo combatiente de España. Son alientos viejos en aires que se pintan nuevos. Senectas estrellas que pretenden relanzar su carrera pasando solamente por el bisturí. Pero, sobre todo, son y quieren ser una nueva amenaza para Podemos.

Si C´s nació de la idea de un banquero de construir un Podemos de derechas, Actúa emerge como un intento de emular a un Emmauelle Macron de izquierdillas. Un nuevo divertimento para el votante de sólidas convicciones tan progres como asustadizas. Un nuevo quesito en la d´hontiana división de la izquierda, no se sabe de qué color, pues los quesitos rojo, morado, naranja y azul ya están copados. Creo que en la elección del color es donde este partido va a tener más difícil su emergencia, aunque no me extrañaría el blanco de Florentino Pérez (va con y sin segundas). Porque Actúa ya no se puede considerar una marca blanca de nadie, como C’s, sino que quiere ser la marca blanca de lo blanco.

A Gaspar y a Baltasar ya se les venía venir desde hace tiempo, y no bajo la estela de un cometa, sino en boca del heraldo tertuliano.

Lo que creo que nos va quedando claro es que la descomposición de lo emergente no se puede comprar desde dentro, pero sí pagar desde la barra. Basta con dotar continuamente de medios y de focos a nuevos actores, cada vez más efímeros. Se hizo con UPyD para controlar algunas inercias izquierdistas del PSOE posfelipe. Y ahora, con Podemos, se va a convertir en una moda. Hasta han disfrazado de emergente al PSOE de Pedro Sánchez, aquel chico obediente que votó sí a la reforma del artículo 135 de la Constitución. Se ha registrado el nuevo partido de Gaspar y Baltasar con el nombre de Actúa, de actuar: Dicho de un artista: ofrecer un espectáculo ante el público (RAE).

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