EL CAMINO INVERTIDO(NARRATIVA) 13
DUNIA SANCHEZ
Querida:
El está
conmigo. No sé, se ha apoderado de mi y siento tanto cariño por él. Supongo que
recordarás aquel día de un duro invierno cuando abrieron la frontera, el iba de
mi mano y todavía continua. He dicho que es mi hijo y lo han creído. No hay
nada más. Tu postura hacia mi fue maravillosa, gracias a tus consejos he
logrado sobrevivir donde las sombras te hacen hueco, donde las sombras te
apartan. He luchado contra ellas y ahora rozo la estabilidad. Una estabilidad
tan ansiada, tan amada. Cierro los ojos y luces ante mi como un todo o la nada.
No sé si tu amor era por consuelo o por mi forma de ser. No hallo explicación
alguna. Si fue por pena, me molesta, aunque pensando fríamente te doy las
gracias. He llegado, he tropezado y vuelvo a subir, abrirme en esta cultura. He
dejado atrás muchas cosas, demasiadas. No me arrepiento, ahora, aquí, en este
instante donde la noche me permite escribirte me siento satisfecha. No sé lo
que nos guardarán los despertares, pero soy libre. No tengo miedo, no tengo
prisa, no tengo esa ansiedad de ser yo. He colgado mis sueños en lo quieto para
que sigan produciéndose y me respeto. Respeto cada ideología que sea pisada de
mis ojos, de mis oídos. Todo llega a su debido tiempo, recuerdo esta frase
tuya, paciencia, calma la tortura no puede ser eterna y si es así nos quedará
lo único resolutivo, la muerte. Sí, la muerte, me quedo en ese campo de
refugiados, en ese hábitat de mortificaciones y áridas existencias. Me pregunto
ahora, aquí, como la humidad puede llegar a ese extremismo. Es una violación de
los derechos humanos, de los derechos de cualquier ser viviente que viene con
la tonada de la paz. Te dejo amada mía, mi memoria otra vez me llamo y por ello
te escribo, te quiero.