COBARDE DE MIRADA HUIDIZA
DAVID BOLLERO
En ninguna de las fotografías del discurso de Navidad de Felipe VI que publica la Casa Real el monarca mira a la cámara. Ninguna. Antes de escribir estas líneas he querido comprobar lo que sucedía el año pasado y, efectivamente, en 2019 sí lo hizo. Este año, con el mensaje hueco que nos regaló anoche el Borbón, fue incapaz de mirarnos a la cara, como el culpable que confiesa a medias, como el que no es sincero, como el cobarde.
Como anticipaba ayer, no podíamos esperar gran cosa de Felipe VI, que desde que inició su reinado lleva evidenciando aún más que en el pasado cuán innecesaria es la institución de la que come. Tres temas principales estaba obligado a tocar, a saber, la pandemia, la corrupción en su círculo íntimo y los golpistas fascistas asociados a las Fuerzas Armadas de las que él es el máximo superior. Tocó el sencillo, del que menos precisamos escuchar porque sus palabras no fueron más que réplicas de las que llevamos meses escuchando de boca de la clase política.






