LEONOR NO ES UN CHISTE, ES UNA NIÑA
ANÍBAL MALVAR
El rey Felipe (i), la reina Letizia (d), la princesa Leonor (2-i) y la
infanta Sofía (2-d) visitan la Cartuja de Valldemossa en sus vacaciones, este
lunes en Valldemossa, Mallorca. EFE/Ballesteros
Pues resulta, y ya era hora, que tendremos que elegir entre democracia y monarquía. Sé que suena fuerte, pero de aquí a año y medio podremos comprobarlo. Os pongo en antecedentes. El 31 de octubre de 2023 la princesa Leonor cumple 18 años. Suena romantiquísimo, en plan Sissi emperatriz, y todos los españoles de bien deberíamos estar ya buscándole novio o novia o novie. No nos vaya a venir con otro Letizio desclasado y respondón. Pero nos hemos de distraer en temas más burocráticos antes de encontrarle a Leonor el príncipe azul o verde, según Felipe VI cargue más al celeste PP o al esmeralda Vox.
Porque resulta que el cumpleaños de
Leonor coincide con la disolución de congresos y senados si Pedro Sánchez
decide (y le dejan) agotar la legislatura. Y no es coincidencia baladí, pues
según el artículo 61 de nuestra sacrosanta Constitución nuestra princesa ha de
jurar su sucesión ante el Congreso, y sería demasiado divertido que lo hiciera
ante un parlamento tan vacío como sus méritos.
Dice
nuestro medieval artículo constitucional: "El Rey, al ser proclamado ante
las Cortes Generales, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones
[...]. El Príncipe heredero, al alcanzar la mayoría de edad, y el Regente o
Regentes al hacerse cargo de sus funciones, prestarán el mismo juramento, así
como el de fidelidad al Rey". Suena como súper siglo XXI, posmod total, o sea.
La
cosa está tan vericueta que el segundo periódico de la oposición, El Mundo, nos sugiere que disolvamos las Cortes antes,
que saquemos de San Jerónimo a los representantes electos del pueblo, que
abolamos la democracia para que la princesita jure. ¿No es encantador?
"El juramento ante las Cortes de la
Princesa Leonor será una cita histórica de suma importancia que habrá de
revestir la solemnidad que nos merecemos como nación. De ahí que sorprenda la
irresponsabilidad que acaba de protagonizar el presidente del Gobierno,
quien avanzó que el Gobierno prevé que la Princesa no jure la
Constitución el día que cumple su mayoría de edad, el 31 de octubre de 2023,
porque Sánchez quiere agotar la legislatura y calcula que para esa fecha
estarían disueltas las cámaras parlamentarias".
Que la mayoría de edad de una aun inane
princesa pueda influir en el curso de una democracia, forzando un adelanto
electoral, suena a abuso de menores: no por la princesa, sino por los votantes,
que es que nos toman por niños. Y, viendo las demoscopias, lo somos.
Tal y como son los borbones desde los
principios de la historia, en lugar de la mayoría de edad, se debería hacer una
reforma constitucional para dirimir a qué años estará Leonor en edad de
delinquir, y poder jurarlo ante las Cortes. Así solventaríamos este cronológico
problema.
También podría solucionarse el asunto si
Pedro Sánchez otorga otro cheque-bebé y Felipe y Letizia conciben un varón. En
ese caso, Leonor dejaría de ser sucesora, y postergaríamos el problema otros 18
años.
Tampoco estaría mal que los diputados,
tras el juramento de Leonor, pudieran votar si la creen o no la creen. Pero eso
de votar en las monarquías plenas está mal visto.
Para
ilustrar este debate, saca El Mundo una
fotografía del maestro Ballesteros que podéis ver aquí. La foto de la princesa dice todo.
Yo lo llamaría manipulación interesada de la imagen de una menor. Y a mí, que
quería mucho a Javier Krahe, cuando veo tantos satenes y terciopelos rodeando a
la adolescente, me viene a la memoria una vieja canción que compuso hace mucho
más de veinte años, y con la frente ya marchita:
Si me obligarais a nombrar una mujer rara
en la cama,
Pondría, acaso, como ejemplo a la perversa Leonor,
Sólo la excita lo textil, lo más sedoso de
la gama:
Rasos, satenes, terciopelos, lo mejor de lo mejor.
Es una cosa que me llena de estupor
Esa pasión por lo textil de Leonor
Que al cielo clama.
Pero ¿qué hace? me diréis, dibújanos un panorama.
De ningún modo quiero yo menoscabar vuestro pudor
Con el retrato de actitudes nada propias de una dama,
Y que son tela marinera y un baldón sobre mi honor.
Es una cosa que me llena de estupor
Lo que le gusta más de mí a Leonor
Es mi pijama.
A esa niña le han robado la infancia y
la adolescencia. Solo tiene lo de Krahe: el pijama de un país. Y sus satenes y
tules. Y sus fotografías solitarias. Ahora le piden que sea responsable del
adelanto de unas elecciones. Creo que todos estamos cometiendo abuso de
menores. Porque la sobre-exposición pública de un menor siempre es dañina. Y
con esta chavala están haciendo (y nos están obligando a hacer) cosas infames.
Como sacarla en los medios.
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