EL PUNTO 4
ELISA BENI
Cospedal pide
comparecer en el Congreso para hablar del Yak 42
La ministra de Defensa, María
Dolores de Cospedal, está dispuesta a acudir al Congreso "para informar
del dictamen y de todo lo que ha acontecido desde hace trece años sobre este
asunto" EFE
Cospedal dice
que quiere saber más sobre el Yack 42. Trillo va de retirada y ya no suscita
tantos miedos ni tiene tanto poder oculto, aunque sigue sabiendo. Los tiempos
son otros, además. Del rodillo al pacto hay un trecho de talante. “Creo que
nunca hay que tener miedo a la información. Cuanta más información se dé,
mejor”, ha dicho la flamante ministra. Por eso voy a echarle una mano en su
afán y, para que no la timen, voy a recomendarle que pida echar un vistazo al
punto 4. El punto 4 -“Transporte de ida”- del informe presentado por el
teniente coronel Javier Merino, perteneciente al Centro de Inteligencia y
Seguridad, que fue clasificado y sobre el que aún nadie -ni el instructor de la
Audiencia Nacional ni el del dictamen del Consejo de Estado- ha logrado poner
la vista. Mucho menos los familiares de las víctimas, la prensa o los
ciudadanos.
El punto 4,
señora ministra, habla del estado de los aviones.
El informe del
teniente coronel fue remitido por Defensa al juez Grande-Marlaska -que instruyó
y archivó el asunto de la responsabilidad en la contratación de los vuelos-
excepto en su parte clasificada. No sabemos por qué el juez no la reclamó y se
contentó con lo aportado o si lo hizo y no le hicieron ni caso. Ambas cosas
resultan muy raras, por no ir más allá.
No sabemos por
qué los funcionarios que conocían este documento, y que no se incriminaban al
revelarlo, no cumplieron con su obligación de comunicarle al juez su existencia
y contenido.
El instructor
del dictamen del Consejo de Estado también ha recibido una larga cambiada. Hay
un general que le contesta diciendo que es un informe de 15 páginas que sólo
tiene dos referencias al estado de los aviones y que en el punto 8 se dice que
“se está corriendo un alto riesgo al transportar personal en aviones de carga
fletados en países de la antigua URSS cuyo mantenimiento es muy dudoso” pero
que no es más que una opinión personal de este militar tras su viaje. Del punto
4, nada de nada.
Señora
Cospedal, no digo yo que a lo mejor el punto 4 no tenga interés ninguno, pero
me llama la atención que se haya sustraído con tanto celo a la vista de
aquellos que han tratado sobre la responsabilidad de Defensa a la hora de meter
a sus hombres en ataúdes voladores. Yo, aunque no fuera más que por curiosidad
y porque soy ministra y puedo, pediría echar un vistazo a ese informe sin que
me tutelen y recorten los puntos que puedo y no puedo leer.
Es sólo una más
de las paletadas de cal viva que desde los gobiernos del PP se han intentado
echar sobre este caso ignominioso. Aviones de carga mal mantenidos a precio de
bussiness. Una prisa loca porque un hecho luctuoso y sospechoso no interfiriera
en la vida política y en el futuro del partido. Una prisa loca que llevó a que
don Vicente Agulló Canda fuera inhumado en el cementerio Sur de Madrid bajo el
nombre de don Mario González Vicente; don Francisco Alarcón García fuera
incinerado como don Carlos Oriz García.... y así hasta el final de una lista
ominosa que figura en la sentencia condenatoria de un procedimiento que, por
cierto, el juez Grande-Marlaska también archivó, aunque le obligaran a
reabrirlo. Un sentencia que, en su primer fundamento de Derecho nos recuerda
que “ no puede extenderse.. a la conducta de las personas no acusadas” en una
obviedad que es mencionada por el tribunal con toda la intención.
Trillo rabió
con esa sentencia que “no compartía”. Trillo hizo pagar a algún magistrado su
intervención en ese caso, mientras que a otros que tuvieron participación les
fue bien con su carrera. No digo yo que fuera culpa de ellos, pero sí que
Trillo era el jefe de los nombramientos judiciales del PP y el que movía los
hilos de los vocales nombrados a propuesta del PP en un CGPJ presidido por
Hernando, en el que mantuvieron la mayoría mientras gobernaba Zapatero. “Trillo
no perdona lo del Yak-42”, escuché yo de boca de alguno de ellos.
Los militares
no perdonan a Trillo. La sociedad no perdona a Trillo. A Trillo debe bastarle
con el perdón sin límite del confesionario. Al resto, no. Espero que a usted,
señora Cospedal, tampoco.
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