LA MEMORIA QUE HABITO(NARRATIVA)9
DUNIA
SANCHEZ
Las paredes de esta cueva se retuercen en la memoria. Veo la luz de como avanza la jornada cuando me asomo. Un voraz callamiento de las bombas me hace temblar para lo que vendrá cuando la tarde caiga. Un canto no lejano me llama. Será la anciana de la cumbre. Esa mujer forjada por los años avanzados en su más literal ausencia de la existencia solo, cuando alguien la necesita. Escucho su canto desvencijado, mustio, como la queja de todo lo que retumba a esta isla. Atenta me precipito de donde viene ese jadeo, ese sonido de dolor. Un sonido mezcla de desgana y una pena que avanza en la dejadez de sus huesos. Atenta intento averiguar donde esta su guarida que supongo en la más recóndita de las sombras donde nadie puede llegar. Pero yo estoy aquí, en este lugar inhospito e intento ser hija de su canto que me atraviesa como ventolera enloquecida cuando la mañana todavía no ha concluido. Atenta localizo su gruta. Al principio la timidez me deja estática en la verticalidad de la duda. Luego cuando su canto se hace más agónico, más depredador de las miserias de la vida entro. Una mujer de negro de ojos negros ante una mesa carcomida mira una baraja. Levanta su mirada, se santigua y dice algo para si, para que yo no sepa adivinar sus palabras. Nos observamos.






