EL NEGOCIO DE LA MUERTE SIGUE MUY VIVO
En
el oligopolio de las funerarias, seis empresas se reparten 400 millones de
ingresos anuales. Mémora, la más importante, gestiona 130 tanatorios, 28
crematorios y 23 cementerios. Hoy se contabilizan más de 20 millones de pólizas
de decesos
ESMERALDA R. VAQUERO
A Alejandra C.
(nombre ficticio) la avisó su familia por teléfono. Era un día de finales de
marzo. Su abuela, ingresada en una residencia de mayores, tenía síntomas de
coronavirus, pero no podían trasladarla al hospital. Al día siguiente falleció.
La funeraria con la que trabajaba la residencia, Parcesa, extendió a la familia
una factura de más de 4.400 euros. El precio, además del ataúd y la
incineración, incluía un concepto de “interior féretro especial”, de más de 325
euros. También figuraba un “equipo de desinfección”, por un importe de 450, que
posteriormente sería íntegramente devuelto por el Estado. “Y ni siquiera
tuvimos tanatorio, ¿por cuánto habría salido la factura entonces?”, se indigna.






