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sábado, 5 de mayo de 2012

"ESTÉTICA DE LAS VULVAS" por Eduardo Sanguinetti, Filósofo


"ESTÉTICA DE LAS VULVAS"

Eduardo Sanguinetti, Filósofo

Víctima de vulgarizaciones y reduccionismos moralizantes, las vulvas fueron condenadas a la negación perversa y voluntarista de un formato ideológico fálico y autoritario que canta verdades amaestradas en pergaminos institucionales.  

 Moralismos épicos y extraterrestres ocultos tras máscaras teológicas, políticas, filosóficas y científicas. Festival de absolutos que no admite trasgresiones a su modelo de perfección esclavista, utilitaria, productivista y mojigata. 

Una vulva es un romance cósmico, ajeno a formatos didácticos en donde se turba la conciencia para inaugurar inteligencias profundas. Entre olores, texturas, colores, jadeos y emanaciones; hombres y mujeres redescubren permanentemente esa, su estética extraña de entrañas. Estética de excitación capaz de hinchar uno a uno manantiales físicos, químicos y meta-conceptuales que, entendidos o no, actúan cotidianamente y desde muy dentro. Las vulvas son mares perfectos agitados por mareas sensoriales siempre embriagantes y distintas.

Desarticulan configuraciones de geografías políticas y pedantismos galileanos. Los sentidos juegan en lo conceptual para amarse de ida y vuelta. Es felicidad real que se arrebata , como brasa, con soplos de vida. Es también libertad. 

Los santones de la Alta Filosofía negaron el desarrollo de la estética pegada a la vida y cerraron el camino de saberes que entre otras muchas cosas exigen libertad. Pero siempre queda la clandestinidad como recurso. 

Una vulva es verdad integrada que suma la totalidad . Cultura y natura poseen en las vulvas una coartada permanente, como secreto magnífico, al que podemos volver siempre para demostrar estupidez y perversión monumentales del pensamiento occidental autoritario y patriarcal cargado de espantos y extravíos.

No hay límites a las posibilidades del goce estético vulvar. Las alternativas combinatorias entre tonos de piel; densidad y constitución de los pelos, alargamiento y grosor de labios menores y mayores; consistencia y tamaño del clítoris, redondez y altura de la carnosidad púbica, texturas, humedades, accidentes y perfumes nutren junto a otras muchísimas características un fenómeno estético. Poder de individualización prometedor y enigmático.

A pesar de las evidencias, hechos, hábitos, tradiciones y saberes de las vulvas y por ellas, sobreviven acusaciones explícitas e implícitas que entre otras, suponen la idea de oscuridad y ocultamiento satánicos. En las vulvas cabe el infierno de muchos. 
Las vulvas son claustros de incógnitas intolerables para el judeocristianismo. En la idea delparto divino radica un conflicto mayúsculo disfrazado por la “santísima trinidad”. Lava como puede la posibilidad obvia de que la madre de Dios tenga vulva en pleno uso de sus facultades. 

Miedo y ocultación son soporte de dictaduras, incluidas las que se disfrazan de democracia. Cuando el miedo comienza por el conocimiento de sí y de los iguales, los efectos pueden suponerse. 

Es una estética del deseo cuyas cualidades constantes radican en la promoción de elíxires arquetípicos sobre mares de excitación inefable. Los gobiernos y regímenes institucionales, democráticos, progresistas, constitucionales y revolucionarios no han soportado, no soportan y no soportarán el reto natural de las vulvas que cuestionan toda su palabrería de “libertades sociales”.

Tienen poderes endógenos y exógenos articulados perfectamente con la dialéctica de la naturaleza y sus denominadores ultrasensoriales sin perder cada uno de sus contextos mediatos e inmediatos. La vida pasa por ellas haciendo caravanas agradecidas.

Cada vulva es telúrica, marítima y regional tanto como universal, cósmica y poética.  Éxtasis y orgasmos estelares de planetas abiertos y jugosos. Tierra prometida. Selvas, montañas, playas, planicies y océanos donde vamos y  volvemos todos.

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