"ESTÉTICA DE LAS VULVAS"
Eduardo Sanguinetti, Filósofo
Eduardo Sanguinetti, Filósofo
Víctima de vulgarizaciones y reduccionismos moralizantes, las vulvas fueron
condenadas a la negación perversa y voluntarista de un formato ideológico
fálico y autoritario que canta verdades amaestradas en pergaminos
institucionales.
Moralismos épicos y extraterrestres ocultos tras máscaras teológicas,
políticas, filosóficas y científicas. Festival de absolutos que no admite
trasgresiones a su modelo de perfección esclavista, utilitaria, productivista y
mojigata.
Una vulva es un romance cósmico, ajeno a formatos didácticos en donde se
turba la conciencia para inaugurar inteligencias profundas. Entre olores,
texturas, colores, jadeos y emanaciones; hombres y mujeres redescubren
permanentemente esa, su estética extraña de entrañas. Estética
de excitación capaz de hinchar uno a uno manantiales físicos, químicos y
meta-conceptuales que, entendidos o no, actúan cotidianamente y desde muy
dentro. Las vulvas son mares perfectos agitados por mareas sensoriales siempre
embriagantes y distintas.
Desarticulan configuraciones de geografías políticas y pedantismos
galileanos. Los sentidos juegan en lo conceptual para amarse de ida y vuelta.
Es felicidad real que se arrebata , como brasa, con soplos de
vida. Es también libertad.
Los santones de la Alta Filosofía negaron el desarrollo de la estética
pegada a la vida y cerraron el camino de saberes que entre otras muchas cosas
exigen libertad. Pero siempre queda la clandestinidad como recurso.
Una vulva es verdad integrada que suma la totalidad . Cultura y natura
poseen en las vulvas una coartada permanente, como secreto magnífico, al que
podemos volver siempre para demostrar estupidez y perversión monumentales
del pensamiento occidental autoritario y patriarcal cargado de
espantos y extravíos.
No hay límites a las posibilidades del goce estético vulvar. Las
alternativas combinatorias entre tonos de piel; densidad y constitución de los
pelos, alargamiento y grosor de labios menores y mayores; consistencia y tamaño
del clítoris, redondez y altura de la carnosidad púbica, texturas, humedades,
accidentes y perfumes nutren junto a otras muchísimas características un
fenómeno estético. Poder de individualización prometedor y enigmático.
A pesar de las evidencias, hechos, hábitos, tradiciones y saberes de las
vulvas y por ellas, sobreviven acusaciones explícitas e implícitas que entre
otras, suponen la idea de oscuridad y ocultamiento satánicos. En las vulvas
cabe el infierno de muchos.
Las vulvas son claustros de incógnitas intolerables para el
judeocristianismo. En la idea delparto divino radica un conflicto
mayúsculo disfrazado por la “santísima trinidad”. Lava como puede la
posibilidad obvia de que la madre de Dios tenga vulva en pleno uso de sus
facultades.
Miedo y ocultación son soporte de dictaduras, incluidas las que se
disfrazan de democracia. Cuando el miedo comienza por el conocimiento de sí y
de los iguales, los efectos pueden suponerse.
Es una estética del deseo cuyas cualidades constantes radican en la
promoción de elíxires arquetípicos sobre mares de excitación inefable. Los
gobiernos y regímenes institucionales, democráticos, progresistas,
constitucionales y revolucionarios no han soportado, no soportan y no
soportarán el reto natural de las vulvas que cuestionan toda
su palabrería de “libertades sociales”.
Tienen poderes endógenos y exógenos articulados perfectamente con la
dialéctica de la naturaleza y sus denominadores ultrasensoriales sin perder
cada uno de sus contextos mediatos e inmediatos. La vida pasa por ellas haciendo
caravanas agradecidas.
Cada vulva es telúrica, marítima y regional tanto como universal, cósmica y
poética. Éxtasis y orgasmos estelares de planetas abiertos y jugosos.
Tierra prometida. Selvas, montañas, playas, planicies y océanos donde vamos
y volvemos todos.


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